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El Dios que no entiendo

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El Dios que no entiendo
«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.» — Isaías 55:8

Me dijeron que Dios es amor. Y les creo.

Pero entonces miro las noticias y veo a un niño inocente sufriendo, y no entiendo cómo el amor permite eso.

Me dijeron que Dios es justo. Y quiero creerlo. Pero conozco personas buenas a las que les va mal y personas horribles a las que les va bien. Y la justicia que veo no se parece a la que me describieron.

Me dijeron que Dios es todopoderoso. Que puede hacer cualquier cosa. Y entonces me pregunto: si puede, ¿por qué no lo hace?

¿Te has hecho alguna de estas preguntas? ¿O las has silenciado por miedo a que te digan que tienes «poca fe»?

Las preguntas prohibidas

En muchas iglesias hay un catálogo invisible de preguntas que no debes hacer. No porque alguien lo diga explícitamente, sino porque el ambiente lo comunica. Si preguntas por qué Dios permite el sufrimiento, la respuesta suele ser un versículo rápido y una mirada que dice: «deberías tener más fe».

El resultado: creyentes que dudan en silencio. Que sonríen el domingo pero cuestionan en la almohada. Que aman a Dios pero no lo entienden — y no se atreven a decirlo.

Esto necesita cambiar.

La Biblia está llena de personas que no entendieron a Dios y se lo dijeron a la cara. Job cuestionó su justicia durante 37 capítulos. David le preguntó «¿hasta cuándo?» más veces de las que podemos contar. Habacuc abrió su libro con un reclamo directo: «¿Hasta cuándo clamaré, y no oirás?»

Ninguno fue rechazado por preguntar. Ninguno fue castigado por su honestidad.

La diferencia entre dudar y no creer

Hay una distinción crucial que casi nunca nos enseñan: dudar no es lo mismo que no creer.

No creer es cerrar la puerta. Dudar es golpear la puerta con más fuerza.

El que duda está buscando. El que no cree dejó de buscar.

Cuando dices «no entiendo cómo un Dios bueno permite el sufrimiento», no estás negando a Dios. Estás afirmando que crees en un Dios bueno y que tu experiencia no cuadra con esa creencia. La tensión te molesta porque crees, no a pesar de ello.

Lo que nadie te dijo

Nadie te dijo que los atributos de Dios pueden parecer contradictorios desde nuestra perspectiva — y que eso está bien. Que la justicia y la misericordia conviven en Dios de una forma que nuestra mente finita no puede resolver completamente.

Nadie te dijo que «no entiendo» puede ser una de las oraciones más honestas que jamás pronuncies.

Nadie te dijo que conocer a Dios no significa tener respuesta para todo. Significa caminar con alguien más grande que tus preguntas.

La invitación a la honestidad

No tengo la respuesta al problema del sufrimiento. Si alguien te dice que la tiene, desconfía.

Lo que sí puedo invitarte a hacer es dejar de fingir que entiendes cuando no entiendes. Dejar de silenciar las preguntas por miedo a parecer débil.

Las preguntas no debilitan la fe. La deshonestidad sí.

¿Quién es este Dios que dices amar pero no logras comprender del todo? ¿Estás dispuesto a buscarlo con honestidad, incluso si el camino pasa por la incomodidad de no entender?

Profundiza en la Wiki Doctrinal

La naturaleza y los atributos de Dios no son un misterio sin explorar. Son un misterio que vale la pena explorar. La wiki doctrinal desarrolla esto con profundidad:

La Naturaleza de Dios — ¿Quién es Dios en su esencia?

Los Atributos de Dios — Su carácter revelado: amor, justicia, santidad, soberanía.

¿Tienes preguntas sobre Dios?

Explora con la comunidad en el Space Doctrina