«El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.» — Marcos 1:15
¿Para qué sirve ser cristiano?
Si tu respuesta es «para ir al cielo cuando me muera», tenemos un problema.
No porque sea falsa — hay una esperanza eterna real en el evangelio. Sino porque es radicalmente incompleta. Es como si alguien te preguntara «¿para qué sirve el matrimonio?» y respondieras «para la herencia.»
Técnicamente cierto. Prácticamente absurdo.
El mensaje que Jesús realmente predicó
Las primeras palabras públicas de Jesús según Marcos fueron: «El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado.»
No dijo: «El cielo les espera después de la muerte.»
Dijo: «El Reino está aquí.»
Jesús mencionó el Reino de Dios más de cien veces en los Evangelios. Más que la salvación. Más que el cielo. Más que el perdón de pecados. Era su tema central, su obsesión proclamada, su razón de ser.
Y sin embargo, en la mayoría de las iglesias, el «Reino de Dios» es un concepto vago que aparece de vez en cuando en sermones escatológicos. Algo que viene «después». Algo para el «futuro». Algo que no tiene que ver con tu lunes por la mañana.
El cristianismo como seguro de vida
En algún punto, el evangelio se redujo a un boleto. Un pasaporte espiritual. Acepta a Jesús → tu destino eterno cambia → sigue viviendo más o menos igual hasta que mueras.
Es un cristianismo de póliza de seguro. Pagas la prima (conversión), recibes el beneficio (cielo), y mientras tanto tu vida cotidiana sigue siendo básicamente la misma — con la añadidura de ir a la iglesia los domingos.
Si eso es todo, ¿para qué Jesús habló del Reino? ¿Para qué mencionarlo cien veces?
El Reino es HOY
El Reino de Dios no es solo un destino futuro. Es una realidad presente que transforma todo.
Es cómo trabajas. No solo «para ganar dinero», sino como expresión de tu identidad como imagen de Dios.
Es cómo tratas a tu vecino. No como potencial «proyecto de evangelismo», sino como persona creada a imagen de Dios que merece dignidad.
Es cómo crías a tus hijos. No como transmisión de reglas religiosas, sino como formación de personas que entienden quiénes son y para qué fueron creados.
Es cómo enfrentas la injusticia. No con indiferencia de «esto se va a acabar pronto», sino con la convicción de que Dios está restaurando todas las cosas — y te invita a participar.
La diferencia práctica
Un cristiano que vive solo para el «cielo futuro» puede ignorar la injusticia del presente — total, Dios lo arregla después.
Un cristiano que entiende el Reino del presente no puede ignorar nada. Porque el Rey ya está reinando. Y sus súbditos no esperan cruzados de brazos — participan activamente en la restauración.
¿Ves la diferencia? No es teología abstracta. Es la diferencia entre una fe pasiva que espera escapar del mundo y una fe activa que transforma el mundo.
La pregunta para tu lunes
¿Tu fe tiene algo que decir sobre tu trabajo, tu barrio, tu mesa, tu billetera? ¿O solo funciona los domingos y en el lecho de muerte?
El Reino de Dios es más grande que tu salvación personal. Es la agenda de Dios para toda la creación. Y tú estás invitado a ser parte.
Profundiza en la Wiki Doctrinal
El Reino de Dios es el tema central de Jesús y la columna vertebral de la misión cristiana:
→ El Reino de Dios — Presente y futuro: lo que Jesús realmente predicó.
¿Qué significa el Reino de Dios para ti?
Conversa con la comunidad en el Space Doctrina