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No todo vale lo mismo: las cercas que protegen el jardín

. 3 minuto leído . Written by Somos Iglesia No Denominaciones
No todo vale lo mismo: las cercas que protegen el jardín
«Examinadlo todo; retened lo bueno.» — 1 Tesalonicenses 5:21

«Todo es cuestión de interpretación.»

¿Cuántas veces has escuchado esa frase? Probablemente más de las que puedes contar. En reuniones de iglesia, en discusiones con amigos, en foros de internet, en tu propia cabeza cuando algo no cuadra.

Y tiene un punto. Hay cientos de denominaciones con interpretaciones diferentes. ¿Quién puede afirmar que la suya es la correcta?

Pero, ¿y si esa frase, usada como escudo, terminara siendo más peligrosa que las divisiones que intenta evitar?

El problema del relativismo bien intencionado

«Todo es interpretación» suena tolerante. Suena humilde. Suena pacífico.

Pero llevado a su conclusión lógica, destruye la posibilidad de afirmar cualquier cosa. Si todo es interpretación, entonces la resurrección de Cristo es interpretación. La existencia de Dios es interpretación. La diferencia entre bien y mal es interpretación.

Y en algún momento, «todo es interpretación» se convierte en «nada importa realmente».

Los foros de internet están llenos de debates sobre qué es «esencial» en la fe cristiana. Reddit, grupos de Facebook, hilos interminables donde creyentes sinceros discuten si la Trinidad es «realmente» necesaria, si la resurrección fue «literal», si el infierno «existe».

Detrás de esas preguntas hay una necesidad legítima: distinguir lo que importa de lo que no. Pero sin un marco para hacerlo, cada persona traza la línea donde le conviene.

Las cercas del jardín

Volvamos a la imagen del jardín. Un buen jardín tiene cercas. No muros de prisión — cercas. ¿La diferencia? Los muros encierran. Las cercas protegen.

Las cercas del jardín no te impiden salir. Te muestran dónde está el precipicio, dónde está el terreno pantanoso, dónde están los límites que protegen lo que es valioso.

En doctrina, esas cercas funcionan como círculos concéntricos:

El primer círculo — lo fundamental. Las verdades por las que la iglesia histórica ha estado dispuesta a morir. La Trinidad. La resurrección corporal de Cristo. La salvación por gracia mediante la fe. Negar esto es salirse del jardín.

El segundo círculo — lo importante. Verdades sobre las cuales los cristianos serios han debatido con respeto durante siglos. La forma del bautismo. El gobierno de la iglesia. La relación entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana. Aquí caben diferencias, pero importa estudiarlas.

El tercer círculo — lo secundario. Cuestiones donde la Escritura permite margen y la tradición varía. Estilos de adoración. Detalles escatológicos. Prácticas culturales. Aquí la libertad es amplia y la imposición es innecesaria.

¿Sabes distinguirlos?

Aquí viene la pregunta que importa: ¿sabes en qué círculo están tus convicciones más firmes?

¿Esa posición sobre el rapto que defiendes con tanta pasión — es del primer círculo, del segundo o del tercero? ¿La forma en que tu iglesia bautiza — es innegociable o es una tradición legítima entre otras?

¿Y esa doctrina por la que tu iglesia se dividió — valía la división?

No son preguntas fáciles. Pero son necesarias. Porque sin esta distinción, peleamos guerras sobre temas de tercer círculo mientras ignoramos verdades de primer círculo. Nos matamos por los detalles y olvidamos lo esencial.

La invitación final de esta serie

Hemos caminado juntos por seis reflexiones. Empezamos con un rompecabezas sin imagen. Pasamos por tres iglesias con tres versiones. Descubrimos que la doctrina puede ser ventana o muro, arma o herramienta. Nos atrevimos a pensar que quizás necesitamos más doctrina, no menos.

Y ahora terminamos aquí: con la necesidad de un marco que nos ayude a distinguir lo que vale de lo que no.

Ese marco existe. No es perfecto. No pretende ser la última palabra. Pero es un intento honesto de poner orden en el rompecabezas — de dar cercas al jardín sin convertirlo en prisión.

En los próximos posts vamos a meternos en las doctrinas mismas. No como examen. No como muro. Como ventanas. Empezando por la más grande de todas: ¿quién es Dios?

Profundiza en la Wiki Doctrinal

La propuesta de los tres círculos — y cómo aplicarla a cada doctrina — está desarrollada aquí:

Doctrina: ¿División o Unidad? — Los límites que protegen: fundamental, importante, secundario.

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